La Inteligencia Artificial (IA) ha demostrado ser un aliado estratégico en la administración tributaria, permitiendo una recaudación más eficiente, la detección de evasión fiscal y la optimización de procesos administrativos. Herramientas como el análisis predictivo, el aprendizaje automático y los sistemas de procesamiento de lenguaje natural han facilitado la identificación de patrones irregulares, mejorando la fiscalización y reduciendo el tiempo en la resolución de procedimientos. Sin embargo, su implementación plantea importantes retos y perspectivas que deben analizarse, garantizando el equilibrio entre la eficiencia tecnológica y el respeto a los derechos fundamentales del contribuyente.

En México, la incorporación de la IA en el Sistema de Administración Tributaria (SAT) ha permitido avances significativos en la supervisión del cumplimiento fiscal. Sin embargo, la rapidez y automatización de estos sistemas generan preocupaciones sobre posibles vulneraciones a los derechos de los contribuyentes.

El principal desafío es asegurar que el uso de la IA respete los principios de legalidad, proporcionalidad, y debido proceso. Entre los derechos que podrían estar en riesgo se encuentran:

~El Derecho a la Privacidad: La recopilación masiva de datos por parte de algoritmos plantea dudas sobre la protección de la información personal de los contribuyentes.

~El Derecho a la Defensa: Decisiones tomadas por sistemas automatizados pueden carecer de transparencia, dificultando la impugnación oportuna de actos fiscales.

~La No Discriminación: Si los algoritmos contienen sesgos, podrían perpetuar desigualdades en la aplicación de la ley tributaria.

Es fundamental desarrollar marcos normativos que integren la tecnología sin comprometer los derechos de los contribuyentes. Desde una perspectiva profesional, se proponen las siguientes líneas de acción:

▪︎Transparencia y Explicabilidad: Garantizar que las decisiones tomadas por sistemas de IA sean comprensibles y justificables, fomentando la confianza del contribuyente.

▪︎Supervisión Humana: Implementar mecanismos de control que permitan la revisión de decisiones automatizadas para evitar errores o abusos.

▪︎Capacitación Integral: Formar a los profesionales de la fiscalidad en el uso ético y eficiente de la IA, asegurando una aplicación equilibrada entre tecnología y humanidad.

Desde mi trayectoria profesional en el sector público, considero que la transición hacia el uso intensivo de la IA debe priorizar un enfoque ético y humano. Los profesionales del ámbito fiscal tenemos la responsabilidad de fomentar el uso de estas herramientas como un complemento, no como un reemplazo, manteniendo siempre la premisa de que la tecnología debe estar al servicio de las personas, no a la inversa.

La IA representa una oportunidad única para modernizar los sistemas tributarios. No obstante, este avance debe realizarse bajo la premisa de que los derechos de los contribuyentes no son negociables. La regulación del uso de algoritmos e inteligencia artificial en el SAT es un paso necesario para modernizar el sistema tributario mexicano de manera ética y eficiente.

En líneas finales, la implementación de la Inteligencia Artificial en el ámbito fiscal es inevitable y, en muchos casos, beneficiosa. Sin embargo, también requiere un equilibrio delicado entre la innovación tecnológica y la protección de los derechos fundamentales. Desde una visión profesional, es imprescindible que el Estado adopte una regulación que no solo consolide un sistema fiscal más eficiente, sino que también respete los derechos fundamentales, fomente la equidad y promueva la confianza ciudadana estableciendo los límites en el uso de la IA y protección a datos personales.

Es cuánto.

Imagen: de la red.

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